El Senado de Estados Unidos confirmó a Todd Blanche como fiscal general, luego de que los senadores republicanos desestimaran las preocupaciones de los demócratas sobre una posible politización del Departamento de Justicia. Blanche, quien ya se desempeñaba como principal responsable de la aplicación de la ley en su calidad de fiscal general interino, representó a Donald Trump como abogado privado en varios juicios penales antes de incorporarse al gobierno.
El Senado, actualmente controlado por los republicanos por un margen estrecho, aprobó la confirmación con 50 votos contra 49. Trump, quien ha doblegado normas políticas en Estados Unidos al intentar someter a su control directo agencias gubernamentales tradicionalmente independientes, considera a Blanche como una "estrella".
Los demócratas rechazaron la designación de Blanche desde el inicio y acusaron a Trump de convertir el Departamento de Justicia en un arma política. "Se supone que el fiscal general es el abogado del pueblo", expresó el martes el senador Dick Durbin, demócrata de mayor rango en el Comité Judicial del Senado. Añadió además: "El señor Blanche sigue actuando como el abogado personal del presidente, tratando al Departamento de Justicia como un bufete que presta servicios a un solo cliente: el presidente".
Había incertidumbre sobre si la Casa Blanca lograría sumar el apoyo de un pequeño grupo de republicanos reticentes, cuyo respaldo resultaba indispensable para alcanzar una confirmación ajustada. Uno de los principales obstáculos en la confirmación de Blanche era la iniciativa de crear un fondo de 1.800 millones de dólares para lo que Trump considera víctimas de persecución judicial.
Blanche logró finalmente desactivar la oposición interna al emitir durante el fin de semana una orden escrita que eliminó el fondo contra la "instrumentalización política" de la justicia. También dejó en claro que el acuerdo de inmunidad fiscal para Trump, sus dos hijos mayores y la Organización Trump solo tendría efecto retroactivo sobre ejercicios fiscales pasados y no sobre futuras declaraciones.
Blanche ya ejercía como fiscal general interino desde que Trump destituyó en abril a Pam Bondi, otra figura considerada cercana al presidente. Desde ese momento, se mantuvo estrechamente vinculado a lo que los demócratas califican como una campaña de "represalias" por parte de Trump contra sus adversarios políticos.
La confirmación de Blanche como fiscal general ha sido vista como un paso importante en la consolidación del control de Trump sobre el Departamento de Justicia. Los demócratas han expresado su oposición a la designación y han acusado a Trump de intentar politizar la justicia.
La confirmación de Blanche también ha generado preocupación sobre la independencia del Departamento de Justicia y la posibilidad de que se convierta en un arma política en manos de Trump.
