El tablero político del Puerto de Quequén volvió a sacudirse con una decisión que ya genera ruido en Necochea y en la interna bonaerense. La designación del abogado Hernán Trigo, dirigente vinculado al PRO y cercano a la línea de Patricia Bullrich, como asesor legal con firma dentro del Consorcio del puerto encendió alarmas y dejó una pregunta flotando: ¿quién maneja realmente las decisiones en uno de los puntos estratégicos del comercio de granos?
La designación no es simbólica ni decorativa. Trigo no llega como consultor externo: su firma tiene validez jurídica en los actos del Consorcio, lo que significa que puede intervenir directamente en decisiones institucionales dentro del puerto.
Un nombramiento que sacude el tablero político
El desembarco del dirigente del PRO no pasó desapercibido. Trigo fue presidente del Concejo Deliberante de Necochea y su nombre circula hace tiempo como posible candidato a intendente dentro del espacio político de Bullrich. Ahora, su presencia dentro del puerto abre interrogantes sobre el trasfondo político de la movida.
El ingreso se habría concretado desde el propio Consorcio de Gestión del Puerto, con el aval de autoridades provinciales vinculadas a la administración portuaria.

El punto más delicado: la concesión del puerto
El verdadero foco del conflicto aparece en el momento en que se produce esta designación. El Puerto de Quequén atraviesa una etapa clave: la negociación por la concesión de la terminal de granos, una infraestructura estratégica para la exportación agroindustrial de la región.
La situación se vuelve aún más sensible porque Trigo mantiene una relación personal con el gerente general de Terminal Quequén, empresa que justamente negocia la continuidad de esa concesión.
La combinación —un asesor con firma habilitada dentro del puerto y un vínculo cercano con uno de los actores que busca extender el negocio— encendió críticas por posibles conflictos de intereses.
Un puerto en el centro de la disputa
El Puerto de Quequén no es un actor menor en la economía: por allí se mueve una porción relevante del comercio de granos del país y su terminal cerealera está en medio de una larga disputa por la concesión, que venció tras décadas de operación y sigue envuelta en prórrogas y discusiones políticas.
En ese contexto, cada movimiento dentro del Consorcio se mira con lupa. Y la llegada de un dirigente identificado con el PRO al corazón administrativo del puerto vuelve a poner sobre la mesa la pelea por el control de una infraestructura millonaria.
La pregunta ahora es inevitable: ¿se trata de una simple designación técnica o del primer movimiento de una jugada política mayor en el puerto de Quequén?
